En el momento en que se forma una pareja, es importante tocar el tema económico, tomando en cuenta si ambos generan ingresos o solo uno de ellos. Hablar sobre sus finanzas individuales y objetivos financieros es fundamental. Hay que ser transparentes sobre ingresos, deudas, hábitos de gasto y metas a corto y largo plazo.
Compartir información sobre cuentas bancarias, inversiones y cualquier otra información financiera relevante es clave para una relación sana.
Ejemplos de ellas es comprar una casa, viajar, ahorrar para el futuro o la educación de los hijos.
Es ideal desarrollar un plan financiero para alcanzar estas metas, incluyendo presupuesto y estrategias de ahorro. Ajustar el plan según sea necesario y celebrar los logros juntos.
Existen diferentes métodos para dividir los gastos, como dividirlos en partes iguales, en proporción a los ingresos o según las responsabilidades de cada uno. Elijan el que funcione para ambos y ajústenlo según sus necesidades y circunstancias.
Si no ganan la misma cantidad de dinero, lo más sensato es que sea de forma equitativa, y con un buen porcentaje de ahorro, por si alguno se queda sin ingresos o por alguna emergencia.
Utilicen herramientas como aplicaciones de presupuesto para ayudar a dividir y rastrear los gastos.
Continuar hablando sobre sus finanzas con regularidad mantiene una buena comunicación. Infórmense sobre las decisiones financieras que toma cada uno y cómo afectan a las metas conjuntas.
Sean honestos sobre cualquier problema financiero que pueda surgir y busquen soluciones juntos.
Tengan presente que las finanzas en pareja son un esfuerzo en equipo y que la comunicación y el trabajo conjunto son claves para el éxito.
Tu pareja debería saber sobre tus ingresos, deudas, hábitos de gasto y metas financieras. La transparencia y la honestidad son fundamentales para construir una relación sólida y evitar problemas financieros en el futuro.
Todo esto pensando que buscan una relación duradera con planes a realizar.